26.09.2025
Nuevos estándares internacionales para mejorar la investigación sobre metabolismo y enfermedades metabólicas
Nuevos estándares internacionales para mejorar la investigación sobre metabolismo y enfermedades metabólicas
Un grupo internacional de expertos y expertas en metabolismo, que cuenta con el investigador del CIPF Antoni Vidal Puig, propone establecer estándares de consenso que unifiquen la forma en que se realizan y analizan los experimentos de calorimetría indirecta. El objetivo es garantizar resultados más consistentes, comparables y reproducibles. La investigación sobre el metabolismo y el control del peso corporal atraviesa un momento decisivo. Comprender cómo el organismo obtiene, absorbe y utiliza la energía es esencial para abordar enfermedades metabólicas como la obesidad y la diabetes tipo 2, que afectan a millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, pese a los avances tecnológicos, el campo se enfrenta a un problema fundamental: la falta de criterios estandarizados para medir y analizar los datos.
La calorimetría indirecta —una técnica no invasiva que mide el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono para estimar el gasto energético— es una herramienta clave en estudios preclínicos sobre metabolismo. No obstante, la ausencia de estándares comunes ha generado una situación insatisfactoria: para un mismo parámetro metabólico pueden emplearse múltiples unidades de medida, lo que dificulta, e incluso impide, comparar resultados entre laboratorios.
Sin métodos armonizados de análisis y visualización de datos, integrar resultados de distintos estudios se vuelve problemático. Un ejemplo ilustrativo es el de los genes humanos ACVR1C e INHBE, asociados con cambios en la composición corporal. Variaciones genéticas en estos genes se relacionan con diferencias en la proporción cintura-cadera y con el desarrollo de diabetes tipo 2. En modelos animales, la eliminación completa de genes como Acvr1c, Inhbe o Gdf3 modifica el peso corporal de los ratones. Sin embargo, las causas precisas de la pérdida de peso —y si son compartidas entre modelos— siguen sin estar claras debido a las diferencias en los métodos de análisis utilizados.
Los autores comparan esta situación con la evolución histórica del lenguaje. Antes de la imprenta, la ortografía en inglés no estaba estandarizada; incluso en las obras de Shakespeare aparecen palabras con distintas grafías. No diríamos que Shakespeare escribía mal, sino que seguía las normas de su época. De forma similar, prácticas que en 2008 eran aceptadas —como dividir sistemáticamente los datos por el peso corporal— reflejaban el conocimiento disponible entonces. Hoy, la comprensión científica ha avanzado y exige métodos más rigurosos.
En este contexto, los investigadores subrayan que el objetivo es avanzar hacia nuevas normas compartidas. A partir de 2025, los estándares propuestos se aplicarán a experimentos de calorimetría indirecta en los que existan diferencias de peso o composición corporal entre grupos de animales de la misma especie. Aquellos investigadores que decidan no adoptarlos deberán justificar su elección y estarán sujetos a revisión por parte de la comunidad científica.
La adopción de estos criterios permitirá además la creación de un repositorio de datos exhaustivo y legible por máquinas, basado en estándares comunes, que facilitará la comparación entre estudios y fomentará nuevas colaboraciones internacionales. Durante la revisión del manuscrito, incluso han surgido nuevas herramientas con potencial para mejorar el análisis de datos de calorimetría indirecta, que podrían contribuir a reforzar esta estandarización a medida que evolucionen. Esta iniciativa, largamente esperada, sienta las bases para que el campo del metabolismo crezca, evolucione y realice descubrimientos con mayor precisión y profundidad. Al mismo tiempo, el intercambio de datos siguiendo buenas prácticas acelerará la traslación del conocimiento básico hacia aplicaciones clínicas, con un impacto potencial directo en la salud pública global.
Con estos nuevos estándares, la comunidad científica da un paso firme hacia una investigación más rigurosa, transparente y colaborativa, capaz de responder a uno de los mayores desafíos biomédicos de nuestro tiempo.
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