30.03.2026

Identifican el papel del gen BAP1 en el desarrollo anómalo de la placenta asociado a la preeclampsia precoz.

Identifican el papel del gen BAP1 en el desarrollo anómalo de la placenta asociado a la preeclampsia precoz.

Un equipo internacional de investigadores ha identificado un mecanismo molecular implicado en la preeclampsia precoz, una complicación grave del embarazo que puede poner en riesgo la salud de la madre y del bebé y que, en los casos más severos, obliga a adelantar el parto antes de la semana 34 de gestación.

El trabajo, liderado por el Dr. Vicente Pérez García en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBM-CSIC-UAM) y el Centro de Investigación Príncipe Felipe (CIPF), en colaboración con científicos de la University of Melbourne y de BCNatal (Hospital Clínic–Hospital Sant Joan de Déu, Barcelona), se ha publicado en la revista Cell Death and Disease.

Los investigadores han descubierto que un aumento anómalo de la proteína codificada por el gen BAP1 interfiere en el desarrollo normal de la placenta. Esta alteración reproduce características moleculares observadas en casos de preeclampsia precoz y podría ayudar a comprender mejor los mecanismos que desencadenan esta enfermedad.

La placenta es el órgano que conecta a la madre con el feto durante el embarazo y permite el intercambio de oxígeno, nutrientes y hormonas necesarias para el desarrollo del bebé. Cuando su formación no se produce correctamente, pueden aparecer complicaciones graves como la preeclampsia. Sin embargo, los mecanismos biológicos que provocan estos fallos aún no se conocen completamente.

Un regulador clave del desarrollo placentario

El trabajo muestra que el gen BAP1, un regulador epigenético que controla la actividad de otros genes, desempeña un papel fundamental en la diferenciación del trofoblasto, las células embrionarias que darán lugar a la placenta.

Durante el desarrollo normal del embarazo, estas células progenitoras deben transformarse en distintos tipos celulares especializados. Entre ellos destacan el trofoblasto extravelloso, encargado de invadir el tejido uterino y remodelar los vasos sanguíneos maternos, y el sincitiotrofoblasto, la capa externa de la placenta responsable del intercambio de nutrientes y gases entre madre y feto.

Los investigadores observaron que BAP1 y algunos de sus cofactores aparecen aumentados en placentas de casos de preeclampsia precoz.

Según explica Vicente Pérez García, “BAP1 actúa como un regulador epigenético que mantiene a las células del trofoblasto en un estado epitelial y poco diferenciado. Para que estas células puedan especializarse y formar correctamente la placenta, los niveles de BAP1 deben disminuir. Cuando este proceso falla y BAP1 se mantiene elevado, las células no completan su programa normal de diferenciación”.

Un bloqueo en la diferenciación celular

Para investigar cómo afecta este fenómeno al desarrollo placentario, el equipo utilizó modelos experimentales avanzados basados en células madre trofoblásticas humanas y organoides tridimensionales que reproducen aspectos clave de la placenta temprana.

Los experimentos demostraron que cuando BAP1 se mantiene en niveles elevados, las células del trofoblasto no completan correctamente su proceso de diferenciación. En lugar de adquirir funciones especializadas, permanecen en un estado más inmaduro y presentan alteraciones en programas celulares relacionados con inflamación y respuesta inmune.

Estos cambios reproducen características moleculares observadas en placentas con preeclampsia precoz, lo que sugiere que la regulación adecuada de BAP1 es necesaria para el desarrollo normal de la placenta.

“Estos cambios reproducen alteraciones que observamos en pacientes con preeclampsia precoz, como la menor capacidad del trofoblasto para invadir el útero o defectos en la formación de la capa placentaria encargada del intercambio materno-fetal”, explica la Dra Paula Doria-Borrell, primera autora de este trabajo.

La investigadora añade: “Nuestros resultados indican que un control preciso de los niveles de BAP1 es esencial para que las células de la placenta puedan diferenciarse correctamente. Cuando este equilibrio se rompe, el desarrollo placentario puede verse comprometido”.

Hacia nuevas herramientas de diagnóstico

Además, el estudio identificó un conjunto de genes cuya actividad se altera cuando BAP1 está desregulado. Esta firma molecular distingue muestras de preeclampsia precoz en distintos conjuntos de datos transcriptómicos, lo que podría ayudar a comprender mejor los mecanismos de la enfermedad.

Aunque se trata de investigación básica, los autores señalan que estos hallazgos aportan nuevas pistas sobre cómo se originan los fallos en el desarrollo placentario que caracterizan esta complicación del embarazo.

“Comprender cómo se regula la diferenciación del trofoblasto es clave para entender el origen de muchas enfermedades de la placenta”, concluye Vicente Pérez García. “Nuestros resultados indican que BAP1 actúa como un regulador importante de este proceso y que su desregulación podría contribuir a la patología de la preeclampsia precoz”.

Referencia

Doria-Borrell, P., Pérez García, V., et al. (2026). BAP1 dysregulation impairs trophoblast lineage differentiation and contributes to placental dysfunction in early-onset preeclampsia. Cell Death & Disease.

https://doi.org/10.1038/s41419-026-08650-z

 

 

YOU MIGHT ALSO LIKE