08.01.2025
Investigadoras del CIPF participan en el descubrimiento de una molécula relacionada con la ELA
Investigadoras del CIPF participan en el descubrimiento de una molécula relacionada con la ELA
8 enero 2025.- Las investigadoras del Centro de Investigación Príncipe Felipe (CIPF) Mª Jesús Vicent, Mar Orzáez y Esther Masia han participado en un estudio internacional que ha identificado una pequeña molécula con potencial para restaurar alteraciones celulares asociadas a la esclerosis lateral amiotrófica (ELA). En el trabajo también han colaborado investigadores del CSIC, los centros de investigación Iberbasque y Achucarro, así como la Universidad de Colonia y el Instituto Max Planck, en el marco de la plataforma europea EU-OPENSCREEN ERIC.
La ELA es una enfermedad neurodegenerativa grave y actualmente incurable que provoca la muerte progresiva de las neuronas motoras, responsables del movimiento. A medida que estas neuronas se deterioran, los pacientes pierden fuerza muscular y autonomía, hasta que funciones vitales como la respiración se ven afectadas.
Un problema en la “comunicación” celular
En los últimos años, la investigación ha demostrado que en la ELA se producen alteraciones en el metabolismo de los lípidos, es decir, en la forma en que las células gestionan las grasas y el colesterol. Esta regulación tiene lugar en zonas de contacto muy específicas entre dos estructuras celulares fundamentales: las mitocondrias —las “centrales energéticas” de la célula— y el retículo endoplasmático. Estas zonas de contacto se conocen como MERCs.
Cuando estos contactos no funcionan correctamente, se altera la formación de estructuras clave para el equilibrio metabólico celular, lo que puede contribuir al daño neuronal.
Identificación de una molécula clave
Utilizando tecnología de cribado de alta capacidad a través de la infraestructura europea EU-OPENSCREEN ERIC, el equipo investigador identificó pequeñas moléculas capaces de aumentar los contactos entre mitocondrias y retículo endoplasmático.
Entre ellas destaca el denominado “compuesto 24”, que demostró incrementar estos contactos y mejorar la capacidad de las células para captar colesterol.
En un modelo celular derivado de pacientes con ELA, los investigadores observaron que el transporte de colesterol dentro de la célula estaba alterado. Sin embargo, tras el tratamiento con el compuesto 24, este proceso se restauró.
Restauración de estructuras celulares dañadas
El análisis mediante microscopía electrónica mostró que el tratamiento no solo aumentaba los contactos entre mitocondrias y retículo endoplasmático, sino que también favorecía la formación de gotas lipídicas —estructuras que almacenan grasas— y restauraba la arquitectura interna de las mitocondrias.
Además, el compuesto 24 es capaz de atravesar la barrera hematoencefálica, lo que lo convierte en una herramienta especialmente prometedora para el estudio de enfermedades neurológicas.
Un paso hacia nuevas estrategias terapéuticas
Aunque todavía se trata de investigación en fases iniciales, el descubrimiento del compuesto 24 supone un avance relevante. Esta molécula podría convertirse en una herramienta farmacológica clave para estudiar el papel de los contactos entre mitocondrias y retículo endoplasmático en la ELA y en otras enfermedades relacionadas.
En un contexto en el que la ELA sigue sin contar con tratamientos efectivos, este trabajo internacional, con participación destacada del CIPF, abre una nueva vía de investigación para comprender mejor la enfermedad y avanzar hacia futuras estrategias terapéuticas.
Enlace artículo: doi: 10.1021/acs.jmedchem.4c01368